Un artículo para ayudarte a transitar tu duelo

Autor: María Eugenia Ruíz / Psicólogo/Coach transaccional / @psicomaru_ruiz

Toda esta situación de pandemia nos está llevando a vivir muchos duelos por muerte, lo cual nos toma por sorpresa porque es inesperado, no estamos preparados y siempre tenemos la esperanza de que nuestro ser querido va a superar la enfermedad.

Sólo nos queda el recuerdo de un último adiós en el lugar donde lo dejamos y confusión porque pensamos: pero no estaba grave y; nunca nos imaginamos que esa sería la última vez que lo veríamos.

Este es un duelo complicado y retardado porque la muerte es tan súbita, y además la mayoría de las veces no puedes velar ni enterrar el cuerpo de tu ser querido.

Tú cerebro no lo asimila, no entiende la pérdida, la ausencia, no procesa la muerte sino que se mantiene en negación, en incredulidad ante lo que está pasando.

Hay muchas emociones y sentimientos encontrados que no ayudan a entrar en el proceso de elaborar el duelo:

  • Rabia y culpa a la vez por no haber tenido los medios económicos suficientes para salvar a tu ser querido o no haberlo llevado a tiempo para que lo trataran.
  • Miedo e impotencia por los familiares que quedan vulnerables y pueden contagiarse o ya están contagiados.
  • También terror de tú poder contagiarte y morir.

Y estas escenas se repiten una y otra vez en tu propia familia y alrededor de ti.

William Wonder PhD en psicología y una de las autoridades mundiales en el tratamiento del duelo, define el duelo por muerte como el proceso por el que pasa una persona al adaptarse a la pérdida de un ser querido.

Las pérdidas por muerte de un ser querido son las que más crisis causan, implica una crisis la propia pérdida, el sufrimiento que involucra el aceptar y reconocer que la persona ya no estará y nunca más la volverá a ver.

Además será necesario afrontar el nuevo equilibrio que la ausencia constituye, y que comprende un cambio en la estructura de la familia.

Este mismo autor cree que hay tareas por realizar en el proceso de duelo, para ayudar en su elaboración:

  • I: aceptar la realidad de la pérdida.
  • II: trabajar las emociones y el dolor de la pérdida.
  • III: adaptarse a un medio en el que el fallecido está ausente.
  • IV: recolocar emocionalmente al fallecido y continuar viviendo.

Estas tareas, a mi juicio, son muy personales cada quien hace lo que puede con los recursos emocionales que trae, cada duelo es único porque somos seres individuales, recordemos que nos adaptamos a una nueva forma de vida sin el otro.

Es importante comprender el duelo como un proceso en movimiento, con diversos cambios y posibilidades de expresión, no como un estado rígido y estático.

Además es necesario conocer los conceptos o creencias que el individuo tiene respecto a la muerte, en los diferentes ámbitos de la vida; ya sea:

  • Social
  • Relacional
  • Religioso

Y cómo fue su relación con el fallecido, la calidad del vínculo, pues todos estos factores cambian determinantemente el proceso.

Hay unas etapas descritas en las teorías psicológicas para el proceso de elaboración del duelo, respetadas por mí.

Pero la experiencia terapéutica me ha enseñado que cada quien vive su duelo de forma diferente y que no hay nada preestablecido, no hay etapas rígidas lo que hay son emociones por transitar que cambian varias veces en un día.

El duelo no tiene tiempo determinado