Cómo saber si tienes ansiedad y qué hacer para superarla

La ansiedad es el estado de inquietud anticipatoria que se siente cuando estamos frente a un peligro real o imaginario, pero no es del todo una enemiga ya que en muchos casos nos prepara para reaccionar rápidamente y enfrentar aquello que nos preocupa, es decir nos activa.

Sin embargo, puede ser nuestra enemiga si es muy intensa y frecuente o si la activación es ante cualquier cosa que nos ocurre.

Yorelis Acosta

Todos hemos sentido ansiedad de vez en cuando. Es una emoción muy frecuente. Es posible que la experimentemos ante situaciones novedosas o que percibimos como peligrosas, antes de un examen, ante un problema laboral o cuando debemos tomar una decisión importante.

Muchas veces ansiedad, el estrés y la angustia se usan como sinónimos. En todos  se produce una reacción caracterizada por alta activación fisiológica. El estrés es un proceso más amplio de adaptación al medio. La ansiedad es una reacción emocional de alerta ante una amenaza. Y la angustia hace referencia a una sensación más física, caracterizada por opresión en el pecho o el estómago y que se acompaña de un temor inminente a morir o a volverse loco.

La ansiedad la asociamos con un conjunto de síntomas físicos, pero no son los únicos.

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Identifica tus síntomas. Veamos a continuación:

  • Físicos: Taquicardia, palpitaciones, opresión en el pecho, falta de aire, temblores, sudoración, molestias digestivas, náuseas, vómitos, “nudo” en el estómago, alteraciones de la alimentación, tensión y rigidez muscular, cansancio, hormigueo, sensación de mareo e inestabilidad. Si la activación neurofisiológica es muy alta pueden aparecer alteraciones del sueño, la alimentación y la respuesta sexual.
  • Psicológicos: Inquietud, agobio, sensación de amenaza o peligro, ganas de huir o atacar, inseguridad, sensación de vacío, sensación de extrañeza o despersonalización, temor a perder el control, recelos, sospechas, incertidumbre, dificultad para tomar decisiones. En casos más extremos, temor la muerte, la locura, o el suicidio.
  • De conducta: Estado de alerta e hipervigilancia, bloqueos, torpeza o dificultad para actuar, impulsividad, inquietud motora, dificultad para estarse quieto y en reposo. Estos síntomas vienen acompañados de cambios en la expresividad corporal y el lenguaje corporal: posturas cerradas, rigidez, movimientos torpes de manos y brazos tensión de las mandíbulas, cambios en la voz, expresión facial de asombro, duda o crispación, etc
  • Intelectuales o cognitivos: Dificultades de atención, concentración y memoria, aumento de los despistes y descuidos, preocupación excesiva, expectativas negativas, rumiación, pensamientos distorsionados e importunos, incremento de las dudas y la sensación de confusión, tendencia a recordar sobre todo cosas desagradables, sobrevalorar pequeños detalles desfavorables, abuso de la prevención y de la sospecha, interpretaciones inadecuadas, susceptibilidad, etc.
  • Sociales: Irritabilidad, ensimismamiento, dificultades para iniciar o seguir una conversación, en unos casos, y verborrea en otros, bloquearse o quedarse en blanco a la hora de preguntar o responder, dificultades para expresar las propias opiniones o hacer valer los propios derechos, temor excesivo a posibles conflictos, etc.

No todas las personas tienen los mismos síntomas, ni éstos la misma intensidad en todos los casos. Cada persona, según su predisposición biológica y/ o psicológica, se muestra más vulnerable o susceptible a unos u otros síntomas. Por tanto, habrá tantas ansiedades como personas.

¿Qué hago sin darme cuenta y hace que me ponga más ansioso?

Agrando el peligro y minimizo mis recursos

¿Cómo no agrando el peligro?

Haciendo grandes mis recursos, es decir, si es verdad que tienes un problema, pero también recuerda todas las cosas que puedes hacer para afrontarlo, escribe todas sin límites, sin pensar que son absurdos, siempre hay múltiples formas de salir del problema, de todas esas opciones escoge la más eficaz.

Para reducir los síntomas de ansiedad, te sugiero:

  • Mantener el cuerpo en movimiento, realiza ejercicios, camina.
  • Practica Yoga, relajación.
  • Medita.
  • Realiza actividades que para ti sean placenteras.
  • Aprende a respirar despacio, hazlo varias veces al día.
  • Debemos dejar de pensar en lo que pueda pasar, en especial de manera catastrófica
  • Contrapón un pensamiento más constructivo, más positivo.
  • Intenta equilibrar el pensamiento y tu manera de ver el presente.
  • Si es necesario, puedes buscar ayudar especializada.

Escrito por:

Yorelis Acosta – Psicologo Social y Clínica / Coordinadora del Area Sociopolítica del CENDES / UCV

Instagram: @cuidesusaludmental

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